El teatro en las aulas

La importancia del teatro en la educación de los niños y adolescentes.

El teatro, junto a la pintura y la música, es una de formas artísticas mas antiguas que realiza el ser humano para contar su historia, sus hazañas, sus victorias, en forma de tragedia o de comedia. 
Y si es una herramienta tan ancestral y esencial para la comunicación entre personas, ¿por qué no se implanta en nuestro sistema educativo como una asignatura más?.

La música y las artes plásticas acompañan a los niños desde la educación infantil hasta la educación secundaria como parte del programa educativo obligatorio. Siendo asignaturas al mismo nivel evaluativo que matemáticas, lengua, geografía, física o biología, siempre se han considerado asignaturas “maría”.
Cuando eres niño, aprender las raíces cuadradas es mas importante que ser capaz de cantar una canción delante de todo el colegio a final de curso.
Cuando eres adulto, no te acuerdas de resolver esa raíz cuadrada ni eres capaz (en muchas ocasiones) de enfrentarte a un público. Habría que reflexionar sobre esto.

Volviendo al teatro, se nos presenta como una actividad extraescolar en muchos centros educativos. Una forma de tener entretenidos a los niños que “les gusta disfrazarse o son graciosos” (comentarios de los padres).
El teatro no solo sirve para que, a final de curso, los niños se disfracen y digan cuatro frases graciosas. El teatro es una herramienta muy valiosa a la hora de formar la personalidad de cada niño. No es tan importante el resultado como el proceso.

Y si aún dudas de lo que digo, el teatro aporta a los niños:

  • Memoria. Es capaz de aprender un texto, unos movimientos, unos gestos que luego tiene que aplicar en la representación.
  • Empatía y la tolerancia. Aprende a sentir, expresarse, moverse en la piel de otro personaje mas o menos afín a él. Puede entender y respetar a otros diferentes a él, sin prejuzgar.
  • Comunicación. Aprende a expresar y comunicar un mensaje a un público que le escucha. Lo esencial en el teatro es la comunicación entre el emisor (actor) y el receptor (público).
  • Creatividad. El niño la desarrolla a través de las historias, personajes, situaciones que se le plantean poniendo en marcha su imaginación
  • Autoestima. Refuerza la capacidad de superación y confianza de cada niño
  • Convivencia. Se relaciona, trabaja y comparte con otros compañeros su misma afición.
  • Expresión oral y gestual. Trabaja la vocalización, dicción y movimientos a la hora de expresarse.
  • Resolución de problemas. A través de las improvisaciones y de los personajes se busca diferentes formas de resolver un confllicto.
  • Sentido crítico. Aprende a opinar y valorar de forma constructiva su trabajo y el del resto de compañeros.
  • Disciplina. Se le da una serie de responsabilidades dentro del grupo y de la representación que tiene que gestionar
  • Superación de miedos. Aprende a hablar y expresarse en público sin tener miedo a prejuicios ni burlas.
  • Adaptación a nuevas situaciones. A través del juego, se le coloca en diferentes lugares y acciones para que experimente y aprenda.

El teatro es una excelente herramienta para la comunicación entre personas. En la actualidad, nos invaden las tecnologías, las redes sociales, los likes… Pero, fijémonos en los niños ¿qué es lo que hacen?, ¿cómo se relacionan con los demás?
¿en qué momento pierden esa naturalidad y se vuelven individualistas?

Si ya te he convencido de que el teatro puede ayudar a crear mejores personas, ¿por qué no nos ponemos manos a la obra?.

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